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febrero 10, 2019

Tres genios del jazz


Larry Grenadier, Brad Mehldau y Jeff Ballard

Brad Mehldau formó su primer trío a largo plazo en 1994, con el bajista Larry Grenadier y el baterista Jorge Rossy. En el año siguiente, Mehldau grabó el álbum Brad Mehldau para Warner Bros, su primer álbum como único líder. Fue bien recibido, con The Penguin Guide to Jazz comentando que "es como si estuviera al tanto de la tradición del jazz pero completamente libre de ella". Su segundo álbum para Warner Bros., The Art of the Trio Volume 1, fue grabado en 1995 y fue ampliamente elogiado por los críticos. 

El título fue seleccionado por el productor Matt Pierson como algo que atraería la atención y ayudaría a construir una marca. A mediados de los años noventa, Mehldau fue considerado por algunos como uno de los principales músicos de jazz.

A principios de la década de 1990, Larry Grenadier se conoció y tocó con el pianista Brad Mehldau. Se unió al trío de Mehldau con el baterista Jorge Rossy. Juntos recorrieron y grabaron durante más de diez años. Rossy fue reemplazado por el baterista Jeff Ballard en 2004.

Grenadier ha trabajado con el guitarrista Pat Metheny, con quien realizó una gira como trío junto con el baterista Bill Stewart.

Jeff Ballard, por su parte, es un baterista de jazz estadounidense, nacido en Santa Cruz, California, tras tres años de gira con Ray Charles, ha tocado con algunos de los mejores músicos de jazz, como Chick Corea, Pat Metheny, Reid Anderson, Brad Mehldau, Kurt Rosenwinkel, Mark Turner, Miguel Zenon y Eli Degibri. Es miembro del colectivo Fly, junto al saxofonista Mark Turner, y el bajista Larry Grenadier. Además, ha tocado junto al saxofonista Joshua Redman.


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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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