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mayo 13, 2017

Chet Baker: el genio que apostó a la autodestrucción




Hoy 13 de mayo se cumple otro año de la muerte en 1988 del gran trompetista Chet Baker, quien conquistó la gloria en los clubes de jazz de Estados Unidos gracias a su don, a ese sonido suave de la Costa Oeste de EEUU. Baker transformó el jazz en algo diferente tanto por su música como por su imagen de actor de Hollywood rebosante de carisma y elegancia. Todo el mundo quería estar cerca de él y tuvo el mundo entre sus manos. Pero en ese mundo abundaban las drogas, drogas duras que todavía eran legales y que circulaban en todo tipo de entornos y ciudades. Baker acabó preso de ellas. Arruinado por ellas tanto en lo económico como en lo personal. Cayó en un círculo vicioso de deudas, mentiras y divorcios mientras su música seguía creciendo. Devoró el mundo y a la par fue devorado por él, como Charlie Paker, como muchos más de aquella generación bendecida por la música y maldecida por sus pactos con el diablo.

Grandes músicos han visto truncada su carrera debido al consumo de heroína. Janis Joplin, Jim Morrison o Jimmi Hendrix son algunos ejemplos de artistas que murieron demasiado jóvenes por culpa de una adicción fatal que ha estado unida irremediablemente al mundo del espectáculo. Chet Baker no fue diferente. El legendario trompetista estadounidense tocó el cielo en los años 50 en locales como el mítico Birdland de Nueva York y una década después paseaba su creatividad en garitos de poca monta, intentando rescatar los aplausos que un día le dedicaron sus enfervorecidas fans.

Baker se había vuelto adicto a la heroína en los cincuenta y había sido encarcelado varias veces durante cortos periodos. No obstante, no sería hasta los años sesenta que su adicción empezara a interferir en su carrera musical. Fue arrestado en Italia en el verano de 1960 y pasó casi un año y medio entre rejas. Celebró su regreso grabando en 1962 Chet Is Back! para la RCA. A finales de año, sin embargo, fue arrestado en Alemania Occidental y expulsado a Suiza, luego a Francia y, finalmente, a Inglaterra. Pero fue deportado de nuevo a Francia a causa de otro problema con las drogas en 1963. Vivió en París y durante todo el año siguiente actuó en Francia y España, pero tras ser arrestado una vez más en Alemania Occidental en 1964, fue deportado a Estados Unidos.

Tocó en Nueva York y en Los Ángeles a mediados de los sesenta, cambiando temporalmente la trompeta por el fiscorno. En el verano de 1966 sufrió en San Francisco una gran paliza relacionada con su adicción a las drogas. Como consecuencia de ella, sufrió algún desperfecto en su dentadura que le llevó a modificar su embocadura en la trompeta. Hacia finales de los sesenta, grababa y actuaba sólo de forma ocasional; a comienzos de los setenta, se retiró por completo.

La noche del 11 de marzo de 1988 dio su penúltimo concierto en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid (España), también conocido como el Johnny. Su último concierto fue el 1 de Abril de ese mismo año en Alemania.

El 13 de mayo de 1988, cayó por la ventana de un hotel en Ámsterdam (Países Bajos) tras consumir heroína y cocaína, y falleció instantáneamente. Tenía 58 años.


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mayo 07, 2017

Esperanza Spalding: una artista en pleno ascenso



Esperanza Spalding es una de las más prometedoras compositoras e intérpretes del jazz del siglo XXI. Cantante, contrabajista y bajista estadounidense, ha ganado cuatro premios Grammy entre esos el de artista revelación en 2011, siendo la primera artista de jazz en lograr dicho reconocimiento. Ya en varias ocasiones hemos escrito acá sobre ella.

Esperanza ha logrado mezclar brillantemente géneros, rompiendo barreras y creando un trabajo completamente innovador. Ha conseguido con su brillantez y juventud eclipsar las carreras de grandes artistas de al menos medio siglo de edad.

Nació en Portland, Oregón y  es egresada del Berklee College of Music. Cuenta con cinco álbumes de estudio como solista y ha logrado trascender las barreras compartiendo escenario con artistas de la talla de Janelle Monae, Prince, Herbie Hancock o el mismísimo Stevie Wonder. Como el New York Times acertadamente indicó: "[Esperanza] ha creado su propio exotismo sonoro, no solo como una virtuosísima bajista de jazz o una cantante impecablemente habilidosa, sino como una mágica mezcla de ambos. La naturaleza de su talento es simplemente excepcional..."


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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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