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marzo 26, 2017

La maestría indiscutible de Marcus Miller



Marcus Miller (14 de junio de 1959, Nueva York) es músico, compositor y productor de jazz. Sus trabajos más conocidos son como bajista en conjunto con el trompetista Miles Davis, Luther Vandross y David Sanborn. Es uno de los músicos más versátiles, talentosos y polifacéticos de la escena jazzística contemporánea, aunque, para hacer justicia, habría que decir de la música negra: aunque habitualmente está considerado como un jazzmen, es tan completo y tan ecléctico que no se le puede encasillar en ningún género, incluso aunque sea uno tan amplio como el jazz.

Destacó como intérprete (sobre todo del bajo, pero domina numerosos instrumentos, como el clarinete, la guitarra, el saxo tenor, el Fender Rhodes, el vibráfono…), pero es un gran productor, un arreglista excepcional y un notable compositor. Es, en definitiva, un artista muy completo, activo en muchos frentes, y no deja de sorprender con sus imparables ganas de innovar y explorar nuevos terrenos. Su discografía rara vez ha conseguido el apoyo unánime de la crítica (debido al rechazo de los puristas de su uso de sintetizadores y programación).

Nació en el seno de una familia musical, su primera influencia fue su padre, que era organista en la iglesia. Con trece años ya interpretaba el clarinete, el piano y el bajo, y empezó a componer música. Dos años después trabajaba en clubes neoyorquinos y pronto empezó a componer para Bobbi Humphrey y Lonnie Liston Smith. Fue entonces cuando empezó a ser reclamado con mucha frecuencia como músico de estudio, colaborando con Joe Sample, McCoy Tyner, Bill Withers, Elton John, Bryan Ferry, Frank Sinatra o LL Cool J.


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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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