Lo más leído en los últimos 7 dias

agosto 21, 2016

Se marchó Bobby Hutcherson




Bobby Hutcherson, magistral vibrafonista de jazz y máximo exponente de renovación del instrumento en la segunda mitad del pasado siglo, falleció el pasado lunes 16/08 a los 75 años de edad, a consecuencia de un enfisema.

Arquitecto sónico del vibráfono y responsable, junto a Gary Burton, de gran parte de la modernización del lenguaje en el instrumento, Hutcherson sintetizó la improvisación melódica que proviene del lenguaje del bop y la libertad armónica del jazz modal, situándose en el perfecto equilibrio entre solista imaginativo y acompañante abierto.

Si trazásemos la historia del jazz a partir del aparatoso y sugestivo vibráfono (evolución del xilófono con vibrato a motor y pedal de resonancia), podríamos decir que Lionel Hampton y Milt Jackson fueron a Louis Armstrong y Charlie Parker lo que Hutcherson a John Coltrane. De la misma forma en que Jackson, gran primer renovador del instrumento en la era del bebop, adoptó el vibráfono tras escuchar a Hampton en el grupo de Benny Goodman, Hutcherson se interesó por la música a los quince años tras escuchar a Jackson en la grabación de Bemsha Swing registrada en 1954 por Miles Davis y sus All-Stars.

Enseguida aprendió algunos rudimentos musicales de mano de su amigo y pianista Terry Trotter y de su primer profesor, el vibrafonista Dave Pike, pasando en poco tiempo de tocar con Trotter en las veladas de baile de su escuela, a hacerlo en el circuito de clubes de Los Ángeles, su ciudad natal, junto a Curtis Amy o Charles Lloyd, entre otros.

En 2004 fundó el SFJAZZ Collective junto a jóvenes músicos como Joshua Redman, Nicholas Payton, Renee Rosnes o Brian Blade, grabando y actuando con el grupo hasta 2007, momento en el que retoma su cuarteto y formaciones más pequeñas. Su último álbum como líder, publicado en 2014, significó también su regreso al sello Blue Note.



Visítanos y síguenos también en Facebook, Twitter, Instagram y Flipboard.

No hay comentarios:

Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

Pulsa abajo y síguenos también en Facebook Groups