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julio 03, 2016

Kenny Barron: el señor del piano



 
El estilo y la trayectoria del pianista Kenny Barron guardan cierta similitud con los de Tommy Flanagan y Hank Jones: ha acompañado a muchos músicos, ha sabido adaptarse a cada contexto con un oficio impresionante. Verdadero estilista del bebop, a principios de los años ochenta se convierte en una especie de depositario de determinada tradición del piano-jazz moderno: trabaja especialmente la sonoridad, un desarrollo armónico refinado y formulas rítmicas inexploradas, todo ello sin abandonar jamás su profundo arraigo en el swing. Un autentico maestro del piano de jazz.

Barron es uno de los músicos fetiche, un señor del piano, un poeta dentro del orden, el eslabón entre los grandes que ya no están y el presente.

Saltó a la fama musical cuando tocó el piano en el cuarteto de Dizzy Gillespie en los años sesenta. Ha trabajado con cientos de músicos de primera fila, como Yusef Lateef, James Moody, Joe Henderson, Freddie Hubbard, Buddy Rich, Ron Carter, Chet Baker, Benny Carter, Stan Getz, Regina Carter y Ornette Coleman. Colidera el grupo Sphere y ha liderado sus propios grupos en actuaciones y grabaciones.

Entre 1987 y 1991, Barron grabó varios discos con Stan Getz, entre los que destacan Bossas & Ballads - The Lost Sessions, Serenity, Anniversary y People Time (2 CD). Ha sido nominado nueve veces en los premios Grammy y para el American Jazz Hall of Fame.

Durante más de veinticinco años, Barron enseñó piano y teclado en la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey. Disfruten su versión del tema Triste, de Tom Jobim, en la Frost School of Music de la Universidad de Miami.


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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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