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diciembre 19, 2015

Chucho Valdés rinde homenaje a Irakere




Cuarenta años es mucho decir para la vida de una agrupación musical. Ese es el caso de Irakere y Chucho Valdés -una misma raíz- que conmemora el aniversario con un registro discográfico y la gira de conciertos Irakere 40.

El disco, grabación en vivo de un concierto en el Festival de Marciac, es un homenaje original donde Valdés rescata las partituras originales del grupo, para reformularlas y reinterpretarlas, esta vez con la generación más joven de músicos (Afrocuban Messengers) que reinventa una trayectoria musical donde coexisten la música afrocubana, el jazz, y la más sentida tradición que se remonta a los orígenes. De colección.

El tributo que se hace en Irakere 40, como se conoce la gira, comenzó en el Festival de Jazz de Barcelona en 2013, cuando la banda cumplió 40 años, y los resultados fueron tan exitosos, que decidieron grabar un disco en su honor y comenzar un tour por Europa que ahora llega a territorio estadounidense.

Hace más de 40 años que la banda de latin jazz Irakere se fundó en La Habana, un grupo de “grandes estrellas”, liderado por el pianista Chucho Valdés, que marcó, en palabras del maestro, “el cambio histórico de la música cubana”, un antes y un después al que ahora rinde tributo en una gira por EEUU.

Dionisio Jesús “Chucho” Valdés Rodríguez, su verdadero nombre, aprendió a tocar guiado por su padre, Bebo Valdés, otro icono de la música internacional. Es el creador y referente mayor de la llamada escuela afro-cubana del jazz, la lingua franca de un movimiento que cautivó al público más allá de la isla, incluidas audiencias en EEUU y Europa. De aquí surgieron dos ex integrantes que se convirtieron en figuras internacionales por derecho propio: Arturo Sandoval y Paquito D’Rivera.

Disfruten la versión renovada del clásico El Tango de Lorena.



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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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