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mayo 30, 2015

Claudio Roditi: el mago del flugelhorn




De entre los trompetistas latinoamericanos que se han radicado en los EEUU, el brasileño y ganador de premios Grammy, Claudio Roditi, es para músicos, críticos y público de jazz, el más destacado e importante trompetista de jazz proveniente de esa región. Con una clara influencia de Clifford Brown y Lee Morgan, ha sido músico de la Orquesta de la Nación Unida de Dizzy Gillespie, ha tocado y grabado con McCoy Tyner, Herbie Mann, Paquito D´Rivera y Horace Silver, entre un gran número de gigantes del jazz. Tiene 25 álbumes a su haber, de los cuales 16 han sido grabados bajo su nombre. en el video de abajo podemos apreciar su técnica, inventiva y elegancia al improvisar.

En 1995 fue nominado para un Grammy por su Symphonic Bossa nova, grabada con la Royal Philarmonic Orchestra y Ettore Stratta. Ha colaborado a lo largo de su carrera con Nancy Wilson, Arturo Sandoval, Horace Silver, Portinho, Romero Lubambo, Helen Keane, David Finck, Ignacio Berroa, Jay Ashby, Malcolm Addey, Danilo Pérez, Mark Murphy, Mark Morganelli, Hendrik Meurkens, Michael Carvin, Ron Cartero o Mongo Santamaría, entre otros. Desde 2004 graba en exclusiva para el sello alemán Nagel Heyer. Reside en Nueva Jersey.

Milestones representa una de las primeras grabaciones en vivo de Claudio Roditi como líder y también marca un quiebre en su habitual “modus operandi” en el que no hay mezcla de sus dos áreas en las que es experto: música brasileña y jazz. Pero vamos a escucharlo con el tema Zomin', un jazz samba extraordinario con tempo lento, acompañado por el pianista Klaus Ignatzek y Louis Rassinfosse, en el piano.



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

mayo 17, 2015

Se apagó la guitarra de B.B. King




No es poca cosa hablar del recientemente fallecido B.B. King. El célebre músico murió el pasado 14 de mayo, a los 89 años. A lo largo de siete décadas de trayectoria forjó un estilo propio que lo convirtió en una de las figuras más importantes de la historia de un género cuyas fronteras expandió.

B.B. King había nacido en septiembre de 1925, en Itta Bena, Mississippi, cuna de otros grandes bluseros. Sólo que a contramano de sus colegas, iniciados en el canto callejero o en bares, su carrera comenzó en una radio, en Memphis.

Con él desaparece el último de los grandes bluesman, y el que alcanzó la mayor popularidad más allá de las fronteras del género. Primo del legendario Bukka White (quien además le regaló su primera guitarra Gibson), desde sus comienzos mostró además de su enorme talento musical una férrea determinación y una inteligencia clara.

Mientras que sus colegas como Muddy Waters, Howlin’Wolf y John Lee Hooker seguían anclados en el purismo de la tradición, King se alejó de esas raíces para desarrollar un blues con un tono dominado por un swing liviano, pegadizo y un canto emotivo pero de controlado dramatismo. Su estilo en la guitarra tenía influencias de dos grandes músicos como T-Bone Walker y Charlie Christian y una forma de cantar cercana a la de Joe Turner. Así las cosas, en los temas rápidos sobresalían sus impecables solos, en las baladas su voz hacía estragos en las audiencias. Con su popularidad en permanente aumento, B. B. llegó tan lejos como nadie lo había logrado desde el blues. 

Tocó en la Casa Blanca, en el Vaticano y en prisiones como la de San Quintín, en la cual se grabó uno de sus mejores discos en vivo. El músico encontró un lenguaje propio en la guitarra, y su sonoridad adquirió un carácter personalísimo. Su vibrato profundo expresa más que las palabras, su ataque es una de las formas guitarrísticas más estudiadas en la actualidad, y la pureza de su voz es un sello del blues moderno.

Ganador de 18 premios "Grammy" y numerosos otros galardones y honores, fue considerado uno de los mejores guitarristas del Siglo XX (su guitarra "Lucille" era también legendaria).



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

mayo 02, 2015

Vincent Peirani y Emile Parisien: fuerza interpretativa




Lo que les vamos a colocar es algo realmente extraordinario e inédito en estos tiempos cambiantes del jazz. Se trata del dúo integrado por el saxofonista Émile Parisien y el acordeonista Vincent Peirani, quienes fueron galardonados en años consecutivos (2012 y 2013, respectivamente) con el Prix Django Reinhardt de la Académie du Jazz francesa, y el año pasado publicaron el disco Belle Époque, una producción llena de emociones y mucha belleza, un título que parece homenajear la tradición al mismo tiempo que mira hacia adelante.

Vincent Peirani, originario de Niza, es acordeonista, clarinetista, arreglista musical y compositor. Se dedica principalmente al jazz contemporáneo, adentrándose también en los universos de la música clásica, de la canción francesa, del trash metal, del tango y de la música macedónica.

En 1996, gana el Primer Premio de acordeón clásico en el Conservatorio Nacional Superior de música y de baile de París. Se instala en la capital francesa y conoce a otros músicos como Daniel Humair, descubriendo una nueva gama de posibilidades musicales, incluyendo la musical clásica contemporánea, la canción y el jazz. En 2000, empieza a dedicarse al jazz y obtiene un Primer Premio de Jazz y un Primer Premio de solfeo y harmonía jazz. 

En 2001, entra en el departamento jazz y músicas improvisadas del CNSMP donde colabora con Daniel Humair, Dré Pallemaerts, Hervé Sellin, Patrick Moutal (Música india), François Théberge, Riccardo Del Fra y Glenn Ferris. En 2003, consigue el Primer Premio a la orquesta del concurso nacional de jazz de la Defensa con el saxofonista Vincent Lêt Quang.

Por su parte, Emile Parisien, nacido el 12 de octubre de 1982 en Cahors (Lot), es un saxofonista soprano y alto, músico y compositor de jazz. Con 11 años, estudia la música junto a músicos confirmados tales como Pierre Boussaguet, Guy Lafitte o Christian “Tonton” Salut. En 2007, el fondo de acción Sacem le otorga el Talent Jazz un premio que le permite graba dos discos con Laborie Jazz, Au revoir Porc-épic en 2007, y Original Pimpant en 2009. 

Fue ganador de las Victoires du jazz 2009 en la categoría Revelación instrumental francesa del año (Premio Frank Ténot) y también del programa Jazzmigration de la AFIJMA (Asociación de los Festivales Innovadores en Jazz y Músicas Actuales) en 2009.

Ambos tienen la misma edad y el mismo gusto por la experimentación. En su primer disco en dúo, una obra maestra en esta austera fórmula, improvisan correspondiéndose sobre dos aires poco conocidos de Sidney Bechet, sobre otro de Duke Ellington, sobre un clásico del jazz antiguo, y también sobre un ragtime de 1909. Una amplia cultura común, pues.

Lo que van a escuchar se titula Song of Medina (Cabash), una composición con aires moros de enorme belleza y calidad de interpretación, incluido en el mencionado álbum Belle Epoque. Pongan atención.



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

Concierto de gala en el Día Internacional del Jazz


Herbie Hancock: embajador de la Unesco por la paz desde 2011

El concierto 2015 del Día Internacional del Jazz, celebrado en París, el pasado jueves 30 de abril, contó con una constelación de estrellas globales del jazz como los pianistas John Beasley (director musical), A Bu, Eliane Elias, Antonio Faraò, Isfar Sarabski y Herbie Hancock; los trompetistas Till Brönner, Hugh Masekela y Claudio Roditi; los vocalistas Dee Dee Bridgewater, Al Jarreau, Annie lennox, Rudy Pérez y Dianne Reeves; los saxofonistas Igor Butman, Femi Kuti, Guillaume Perret y Wayne Shorter; los bajistas Avishai Cohen, James Genus, Marcus Miller y Ben Williams; el guitarrista Lee Ritenour; la baterista Terri Lyne Carrington; el percusionista Milo Cinelu, el armonicista Grégoire Maret y el laudista Shafer Youssef. Un concierto de lujo que sirvió para celebrar lo mejor del jazz en un día.

El Día Internacional del Jazz fue decretado por la Unesco en 2011 con el fin de promover este género musical como factor de libertad y unión entre los pueblos.

En 2015 la ciudad seleccionada fue París, ya que Francia es considerada la segunda cuna del jazz después de los Estados Unidos, y desde la Primera Guerra Mundial, París se ha convertido en uno de los principales centros para la creación y difusión de este género musical en todo el mundo. Gracias a la energía de los aficionados, conocedores y seguidores, el jazz ha sido escuchado pero también estudiado y protegido por su valor artístico. Los músicos americanos influyeron en el estilo de varias generaciones de músicos franceses, que a su vez enriquecieron el género con sus propias contribuciones.
"En tiempos de cambio e incertidumbre, necesitamos más que nunca el espíritu del jazz para unir a las personas, especialmente los jóvenes de ambos sexos, para alimentar la libertad y el diálogo, tender nuevos puentes de respeto y comprensión, reforzar la tolerancia y la cooperación". 
Irina Bokova, Directora General de la UNESCO,
con motivo del Día Internacional del Jazz, 30 de abril de 2015



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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