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septiembre 07, 2014

Samy Thiébault: un viaje espiritual del jazz




Samy Thiébault es un saxofonista francés nació en Costa de Marfil, que emprendió una formación clásica en el Conservatorio de Burdeos. Paralelamente a sus estudios musicales obtuvo una maestría en Filosofía en la Universidad de Soborna. En 2004 entra en el prestigioso Conservatorio Nacional Superior de Música de París en la clase de jazz, la cual cursó hasta 2008.

Su primer álbum Blues For Nel salió en 2004, que tuvo éxito entre el público y los críticos. En 2007 presentó su segundo álbum en quinteto, Gaya Scienza con el que conquistó un amplio público y contó con el apoyo mediático: cuatro estrellas Jazzman, selección del periódico Libération, Top 5 de los mejores álbumes de jazz and world 2007 según la revista francesa de música, arte y sociedad Les Inrockuptibles y playlist en Radio France y TSF Jazz.

2013 marcó una nueva etapa para él con la aparición de su nuevo álbum Clear Fire. El ritmo y sus diferentes bailes interiores y exteriores son el punto central de esta nueva aventura con toda la implicación física y espiritual que eso acarrea. El aporte de la voz en los arreglos, las percusiones tradicionales de Magreb (de donde Samy es en parte originario) asociados a un ritmo imponente, se unen a la tradición y el lenguaje más propio del jazz de donde nace un material sonoro original. Tan orgánico como meditativo.

Samy Thiébault escribe regularmente para teatro y cine, como el Festival de Avignon 2009 con la pieza Matei Visniec: L´histoire des ours pandas, para la película de Yvon Marciano Vivre en 2009 y para la película de Edouard Tissot En son absence en 2010. También imparte clases de saxofón y de improvisación musical en el Conservatorio de Choisy Le Roi. Disfrúntelo en nuestra web.



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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