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agosto 03, 2014

Un tributo al fallecido Charlie Haden




El pasado 11 de julio falleció el histórico contrabajista Charlie Haden, quien adquirió fama a finales de los cincuenta por sus colaboraciones con el cuarteto de free jazz que lideraba el saxofonista Ornette Coleman, y a mediados de los setenta fue un miembro clave de la agrupación encabezada por el pianista Keith Jarrett. En su larga carrera en solitario destaca su Liberation Music Orchestra (1969), un disco inspirado en las canciones de la Guerra Civil española que le sirvió como protesta contra los bombardeos norteamericanos en Camboya.

El siguiente de los cuatro álbumes que grabó con esa formación, junto con la pianista y compositora Carla Bley, tardó 14 años en llegar, con el título The Ballad of the Fallen, de nuevo impulsado por el afán de experimentación y el compromiso político izquierdista.

El más reciente, de 2005, fue Not in Our Name, una respuesta musical a la guerra en Irak. Charlie Haden llegó a pasar por la cárcel en Lisboa en 1971, cuando en un festival en el que tocaba con Coleman dedicó su Song for Ché a los movimientos de liberación de Mozambique y Angola.

En 1987 formó su otro grupo duradero, Quartet West, con el que logró un importante éxito comercial y reconocimiento de la crítica.

Entre la larga lista de nombres con los que ha colaborado destacan también Chet Baker o el guitarrista Pat Metheny, con quien grabó recientemente la banda sonora de la película de David Trueba Vivir es fácil con los ojos cerrados (2013), ganadora de la última edición de los Goya.

Haden murió en Los Ángeles, tras una larga lucha contra los efectos degenerativos de la polio que contrajo en su juventud. Encontró un lugar en la historia del jazz.


Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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