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junio 01, 2014

Gabriela Martina: la nueva voz del jazz




Nacida en Lucerna, Suiza, Gabriela Martina es una cantante de jazz de las nuevas generaciones que emigró muy joven a Boston, Massachussets, EEUU, donde se crió en un ambiente muy musical. Estudió música en la escuela secundaria, y pasó un año en Londres, en la Escuela de Música Vocaltech. Atraída por la música afroamericana, estuvo varios años estudiando en la Jazzschool en Lucerna, ahorrando al mismo tiempo que el dinero para ir a estudiar en los Estados Unidos. Mientras tanto, se convirtió en una presencia ubicua en la escena suiza, actuando con una gran variedad de bandas de pop rock, aunque nunca renunció a su ambición de estudiar jazz en su origen.

Durante sus dos años en el Berklee College of Music, tuvo la oportunidad de actuar y colaborar con pesos pesados ​​como Meshell Ndegeocello, Jack DeJohnette, y Angelique Kidjo. Grabó con el veterano baterista JR Robinson y actuó en 2009 Festival de Jazz de Montreux con la banda del guitarrista Lee Ritenour como semi-finalista en el Concurso de Voz Shure .

Martina publicó un álbum muy aclamado por la crítica en 2010 titulado Curiosity, que incluyó su canción original Ain't Nobody, finalista en los ASCAP Fundación Jóvenes Jazz Composer Awards 2012. Se perfeccionó en la costa este de EEUU.


Su próximo álbum No White Shoes, que será editado este año, representa un paso importante de la cantante como un músico del siglo XXI con un estilo totalmente impredecible.



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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