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abril 20, 2014

Se fue el maestro de las congas Armando Peraza




El célebre percusionista de origen cubano Armando Peraza ha fallecido a los 89 años de edad. Peraza se hizo famoso mundialmente durante las dos décadas que tocó en los grupos de Carlos Santana. Antes lo había hecho con gigantes de la talla de Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Cal Tjader, Judy Garland, Stan Kenton, Dave Brubeck, Charles Mingus, Dexter Gordon y otros.

Nacido en La Habana, Cuba, y uno de los más respetados iconos del mundo de la percusión, Armando Peraza fue un maestro legendario tanto en las congas como en los bongos. A su llegada a Nueva York en 1949, rápidamente se hizo de una reputación de técnicas increíblemente rápidas y de una presencia escénica sin igual. Durante su prolífica carrera, que se extendió a través de más de 60 años, Armando Peraza tocó en más de 100 discos, escrito más de 40 canciones, y grabado y en conciertos con  iconos musicales como George Shearing, Cal Tjader, Santana, Jaco Pastorius, Charlie Mingus y Billie Holiday. En 2003, fue lanzado el LP Congas y Bongos Accents Armando Peraza Signature Series como tributo a esta leyenda de las percusiones.

Este músico había comenzado sus años de juventud como atleta en Cuba, donde ya se interesaba por la percusión. Viajó a Nueva York en 1949 donde pronto se destacó como percusionista de congas y bongos. Sus primeras sesiones de importancia las realizó con Charlie Parker. A los 48 años de edad se unió al conjunto de Carlos Santana realizando giras y conciertos durante dos décadas, apareciendo en 24 álbumes. Luego de dejar este grupo, volvió a unirse con Santana para algunos festivales esporádicos, incluídos los de Montreux.

Peraza también tocó y grabó con George Shearing, Mongo Santamaría, Art Tatum, Machito, Aretha Franklin, Eric Clapton, Jaco Pastorius, Frank Zappa, Linda Ronstadt y Ricky James.

Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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