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septiembre 14, 2013

Joe Locke: un maestro del vibráfono




Joe Locke es un vibrafonista, compositor y educador norteamericano, que se distingue por su precisión en la ejecución de su instrumento. Ha tocado con músicos de la talla de Grover Washington Jr, Kenny Barron, Dianne Reeves, Eddie Daniels, Jerry González, Eddie Henderson, Hiram Bullock, Bob Berg, Ron Carter, Jimmy Scott, Randy Brecker y Geoffrey Keezer, pianista con cuyo grupo van a apreciar en este video. El grupo de Keezer lo integran el baterista Terreon Gully y el bajista Mike Pope.

Entre sus grandes logros figura su participación con la Orquesta de Cámara de Moscú, bajo la dirección del violinista Yuri Bashimet; un homenaje a Charles Mingus en Europa, con la obra Epitafio, donde interviene como solista invitado del director Gunter Schuller, y una serie de conciertos a dúo con el pianista avant garde Cecil Taylor.

Locke también ha trabajado intensivamente con su compañero del vibráfono y las marimbas, Christos Rafalides, con quien desarrolla un proyecto educativo desde 2005, incluyendo la grabación de Van Gogh by Numbers, para el sello Wire Walker Music.

Entre 2012 y 2013 el sello Motéma Music lanzó su primer álbum sinfónico, una grabación en vivo con la Orquesta Sinfónica del Lincoln Center, titulado Wish Upon a Star (2012). Su tercer álbum con este sello, Lay Down My Hart - Blues & Ballads Vol 1, alcanzó la posición Número 1, según la cartelera de EEUU y Canadá, Jazz Week, recientemente en julio de 2013.



Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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