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julio 17, 2013

Provost y Miceli: el sonido del steel pan y el vibráfono




Aquí les colocamos a dos genios emergentes del jazz: el steelpanista Victor Provost y el vibrafonista Tony Micelli. Este dúo es extraordinario, sobre todo, por la forma cómo se combina el sonido del vibráfono con el del steel pan o steel drum, un instrumento que ha ido entrando poco a poco en el ambiente del jazz, desde que Andy Narell lo introdujo en los años 80.

Provost nació y creció en las Islas Vírgenes norteamericanas y desde muy pequeño estuvo influenciado por el sonido del Caribe anglosajón, tras lo cual adoptó el steel pan o steel drum como su instrumento principal. Se ha presentado con éxito en Norteamérica, Europa y el Caribe.

Por su parte, Miceli, además de vibrafonista, es un educador musical nacido en Cincinnati, EEUU, que creció en New Jersey, y se estableció definitivamente en Filadelfia. Micelli ha actuado junto a figuras como David Liebman, David Friedman, John Magnarelli y Peter Bernstein, entre otros. Además del jazz, ha interpretado repertorio de Villa Lobos, Mozart y Bach. 

En 2008, Miceli creó el website http://www.vibesworkshop.com/, un recurso para ejecutantes, estudiantes, docentes y aficionados del vibráfono, y a través del cual se ha conformado una comunidad que permite difundir enseñanzas sobre este instrumento. Hoy ya cuenta con más de 3.000 miembros, que disfrutan de sesiones de clases con maestros como Gary Burton, John  Locke, Ed Saidon y David Friedman.


Creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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