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julio 09, 2012

Vijay Iyer: enérgico y multicultural



Vijay Iyer es un pianista norteamericano, nacido en Nueva York (1971), de padres indios tamiles que se mudaron en 1964 buscando mejor vida en los Estados Unidos, aprovechando entonces un cambio en las leyes de inmigración de ese país para  inmigrantes no occidentales. Entre sus influencias figuran Thelonious Monk, Duke Ellington, John y Alice Coltrane, Randy Weston, Sun Ra, así como una gran cantidad de compositores contemporáneos, un montón de hip-hop, soul, rock y música electrónica, percusión africana, y la música de la India.

Vijay es un talento con un estilo enérgico, donde se puede apreciar el cruce de influencias rítmicas de oriente y occidente. Es un músico que domina el piano y el violín, entre otras facetas. Se puso a tocar el piano de oído de muy joven, no mucho después de empezar con clases de violín, aunque fue el primero el que escogió como su instrumento más personal y más liberador. Vijay explica la diferencia entre ambos: "El piano es polifónico y puede ser percusivo o lírico. El violín es melódico y puede sonar muy molesto a veces". Es un artista inquieto, culto y pegado a su época, que se siente atraído también por la electrónica y la programación musical.

Vamos a escucharlo con el tema Galang, del álbum Historicity, nominado al Grammy en 2010 como Mejor Álbum de Jazz Instrumental, y seleccionado Álbum del Año por muchas publicaciones, entre ellas Downbeat Magazine, la Encuesta Anual de Críticos de Jazz de Village Voice, The New York Times y Los Angeles Times. Su trío, compuesto además por el baterista Marcus Gilmore y el bajista Stephan Crump, obtuvo el Premio Jazz Echo 2010 (considerado el Grammy alemán) como Mejor Ensamble Internacional. Además ese año fue nombrado Músico del Año por la Asociación de Periodistas de Jazz. El video fue grabado por Daragh McCarthy.



Blog creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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