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agosto 31, 2011

Vuckovich y Harrell: dos estilos, un fin



Música de ensueño, como es el jazz, a cargo del pianista Lary Vuckovich y el trompetista Tom Harrell. Ambos han hecho una combinación casi perfecta en tiempos recientes en varios escenarios de Estados Unidos y Europa. Vuckovich es un pianista nacido en la ex Yugoslavia, hoy Serbia, que ha sido aclamado por las audiencias más exigentes del jazz, por su estilo profundamente imaginativo y un repertorio basado en el jazz modal, así como en el hard-swinging bebop, el post-bop, el jazz cotemporáneo y el blues. El diario The New York Times señala que Vuckovich se aparta de la mayoría de los pianistas que se presentan regularmente en Nueva York, por su colección de influencias musicales.

Por su parte, Tom Harrell ha sido capaz de enfrentarse con coraje a una grave enfermedad, y de salir adelante para convertirse en uno de los mejores trompetistas de jazz de los años ochenta y noventa. Sobre el escenario, se concentra absolutamente en su música y sólo parece estar vivo cuando improvisa. Su estilo destila una lírica impresionante tras la que se esconde una enorme tensión musical en la construcción de sus solos. Estos son perfectamente estructurados y combina el poder de Clifford Brown, con la suavidad y el intimismo de Chet Baker.

Harrell, se crió en el norte de California y, a partir de 1967, se vio sometido a un constante tratamiento con fármacos, al sufrir de estados catatónicos, lo que no le impidió graduarse en Stanford en 1969. Sus primeros trabajos fueron en las orquestas de Stan Kenton (1969), Woody Herman (1970-71), y en el quinteto de Horace Silver (1973-77).

Vale la pena escucharlos.


Blog creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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