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abril 23, 2010

Andy Durán: el gran maestro del latin jazz


Andy Durán es un músico a carta cabal, de una raza irrepetible, por su originalidad, su fuerza y su compromiso para hacer las cosas. No hay nada a lo que Andy no se haya atrevido dentro de la música, en especial, dentro del jazz latino, su pasión desde el mismo instante en que, desde niño, escuchó un disco del recordado Tito Rodríguez.

Y es que, comenzados los 60’s, el padre de Andy llevó a la casa el disco que cambiaría su vida: Tito Rodríguez – Return to the Palladium. Impresionado por el sonido de la banda y su imagen, tuvo la ilusión de muchacho de ser músico. Al poco tiempo descubrió otro Tito, que también tocaba los timbales. Se trataba de Tito Puente por supuesto. Entonces, bajo sus influencias, comenzó a tocar timbales (de guataca) y empezó a incursionar en la música como un hobby.

Nacido en Caracas, Venezuela, como Nelson Valor, desde muy pequeño Andy disfrutaba de la música bailable que su padre llevaba a la casa: Orquesta San Souci, Sonora Matancera, Pérez Prado, Billo’s Caracas Boys, Negro Piñero, Chucho Sanoja… Para esa época el Sr. Oswaldo, su padre –por cierto, buen bailarín– organizaba muchas fiestas, veladas que Andy conserva en su memoria de manera muy vívida, especialmente al recordar a sus tíos, primos, amigos, padrinos gozando de esos encuentros.

En 1978, al formar el combo que bautizó “Orquesta Palladium” comenzó a poner en práctica su gusto por el latin jazz y la música bailable con sus primeros arreglos frente al piano. Al año siguiente, llamó al destacado arreglista Ray Santos, quien había trabajado para Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez, y le encargó que escribiera 10 arreglos para su banda. Estos arreglos le permitieron profundizar en los secretos del sonido Big Band y fueron un material de estudio para su definitiva formación musical. Los estudió nota a nota, los reescribió, los ensayó….Dichos arreglos siguen en su poder y son material histórico y de consulta.

Más adelante decidió rebautizarse con el nombre artístico de Andy Durán, al ver que su nombre original lo confundían con otros artistas, como: Nelson y sus Estrellas, Nelson Alizo, Nelson Henríquez, Nelson Ned o Nelson Pinedo. Al igual que se presentaba un poco difícil escribir y pronunciar “Palladium”, “Andy Durán” era fácil de pronuncial, de escribir recordar y, como valor agregado, tenía un toque de “internacional”. 

Para entonces, la música la llevaba como un hobby. Andy seguía sus trabajos como administrador estable y exitoso, hasta que en 1982, la empresa trasnacional para la que laboraba cerró sus operaciones en Venezuela y lo dejó con una liquidación doble. En ese preciso momento se dio cuenta que la música era su profesión y la siguió a pesar de sufrimientos y obstáculos que debió sortear. Desde ese año se convirtió en un músico integral al 100%, todos sus ingresos, alegrías y sacrificios se los debe a ella: la música.

Hoy en día su discografía abarca 14 producciones como solista y otras dos a manera de colaboración con el doctor y cantante Oscar Colina.

Su más reciente producción, lanzada al mercado en noviembre de 2009, se titula The Composer & The Arranger y es quizás su trabajo más elaborado y de mayor esencia musical de todos los realizados hasta ahora, por sus temás inéditos y por la calidad de los arreglos. Para aquéllos fuera de Venezuela que quieran saber más sobre esta producción y como adquirirla, pueden escribir al siguiente correo: andyduran@andyduran.com.

Escúchenlo con dos temas de su nuevo álbum: The Night, The Beach & You y Bass & Latin Blues, de su propia autoría, como la totalidad de los temas que componen esta sobresaliente producción. Esto es lo que nos ofrece la Andy Duran's Latin Jazz Band.

Por lo pronto, como obsequio, pueden bajar ambos temas a sus computadoras pulsando la flecha verde del reproductor.






Blog creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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