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febrero 24, 2010

Carla Bley: una pianista apasionada


Carla Bley nos reconcilia con la raza humana, al percatarnos de que la belleza y la creatividad aún no desaparecen. Esta compositora, cantante, saxofonista, tecladista y arreglista norteamericana, nacida en Oakland, California, el 11 de mayo de 1938, es una de las artistas más apasionadas del jazz y de la música en general, pues sus interpretaciones despiertan hermosos sentimientos y reviven la esperanza del amor y la convivencia.

Tanto como compositora, como instrumentista, Carla Bley ha ido evolucionando, a veces con bruscos giros en sus concepciones, desde el free jazz a la fusión de estilos propia de sus últimas obras, pasando por el jazz rock y un cierto tipo de música europea contemporánea, sin perder nunca la evidente influencia de Kurt Weill. En los años 80, liquida sus deudas con el blues y comienza a electrificar su música, prescindiendo de metales e introduciendo sintetizadores y guitarras amplificadas.

De nombre real, Carla Borg, esta excelente compositora y líder de orquesta adoptó musicalmente hablando el apellido de su marido, el también excelente pianista, Paul Bley. Aprendió de niña piano y violín con su padre, que era profesor de piano y obtuvo una gran experiencia en las tareas de dirección musical cuando dirigía el coro de la Iglesia de su comunidad.

En la actualidad, Carla Bley es una de las compositoras y arreglistas mas importantes del jazz moderno. El tema que van a disfrutar se titula Lawns, junto al bajista Steve Swallow, con quien hace un duo de antología.



Blog creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

1 comentario:

Eric dijo...

uufffff !!! me encanta esa pieza !!esta magistralmente interpretada ...de ensueño !!muy buena felicitoles !!humildemente desde mi perspectiva...EV.

Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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