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octubre 22, 2009

Pat Metheny: el placer de la sonoridad

Hugo Santaromita
Publicado en la revista venezolana 'La Dosis'

Fue durante un crucero de placer, en 1994, cuando tuve la oportunidad de conocer a Pat Metheny, uno de los músicos de jazz más emocionantes de las últimas tres décadas. La sonoridad que desprende este excelso guitarrista, es considerada auténtica poesía convertida en jazz. Metheny significa la materialización de la innovación, un autor de calidad a medio camino entre el jazz y las tendencias más eclécticas de los últimos años. Guitarrista sutil y mensurado, ha hecho de sus composiciones verdaderas obras de arte, tanto para los jazzófilos como para los fanáticos del jazz rock o del New Age.

En esa larga travesía, que se inició en Puerto Rico y se extendió hasta Punta del Este, Uruguay, resultó una grata sorpresa toparnos con Metheny en medio de los pasajeros. Según nos contó, se encontraría con sus amigos Milton Nascimento e Iván Lins en Salvador, Bahía. Fue una tertulia de apenas 15 minutos, pero muy enriquecedora y emotiva. Mientras le manifestábamos nuestra admiración, él nos devolvía el mismo afecto, sorprendido de que su música llegara a confines tan lejanos. En medio de un chiste le dijimos: ¡Pero Venezuela no es tan lejana como Brasil o Argentina…!, a lo que rispotó: “La cercanía la hace la gente y su cultura”. Nos quedamos callados ante esta terminante respuesta. Concluimos que, efectivamente, los pueblos son la hechura de su cultura y que su progreso tiene que ver con su interés por las artes. “No hay nada como Brasil”, nos decía aclarando sus ideas. Y lo entendíamos en parte, porque no es un secreto para nadie la histórica avanzada musical brasileña y su relación con los mejores músicos de jazz en todo el mundo.

Metheny recordaba su relación de trabajo con latinoamericanos de la talla de los brasileños Milton Nascimento, Toninho Horta, Nando Lauría y Naná Vasconcelos, del baterista mexicano Antonio Sánchez y del multi-instrumentista argentino Pedro Aznar.

Pero uno de los trabajos más interesantes realizados por Metheny ha sido el que ha desarrollado con el bajista Charlie Haden, cuyo resultado son los álbumes Beyond the Missouri Sky (1997) y Nocturne (2001), y posteriormente la formación de un prolífico trío con el también célebre Jack DeJonette, reunión que produjo en 1980 la grabación 80/81. Luego, en 1983 tuvo lugar el álbum Rejoicing, con Haden y Billy Higgins. Con Haden, Metheny ha escrito las mejores páginas de su fructífera carrera. El mismo bajista ha confesado más de una vez que cuando está con el guitarrista, afronta los retos de los que otros bajistas huyen, que es capaz de repetir la misma nota varias veces consecutivas, dando cuerpo y voz propia a cada una de sus repeticiones. Lo de estos dos músicos no es ni técnica ni artesanía, es arte con mayúsculas.

Pero el equipo que ha formado con el tecladista Lyle Mays es sinónimo de integración musical. Algunos, incluso, sostienen que sin Mays, Metheny no es el mismo, que hay una coincidencia de un bajón temporal de su calidad cuando el tecladista no ha estado en la formación de sus arreglos y producciones. La mayoría de los críticos afirma que la dupla Metheny-Mays sólo es comparable con la de Lennon-McCartney o con la de Ellington-Strayhorn, por su larga y prolífica producción.

Con Mays, Metheny formó el "Pat Metheny Group", uno de sus más brillantes proyectos, integrado además por Steve Rodby, en el contrabajo; Cuong Vu, en la trompeta; Antonio Sánchez, en la batería, y Gregoire Maret, en la armónica. Entre otros miembros está Paul Wertico, quien fue el baterísta del grupo por 18 años (1983-2001). También han formado parte de esta agrupación músicos de la talla del bajista Mark Egan (1977-1980) , el baterista Danny Gottlieb (1977-1982), los percusionistas Naná Vasconcelos (1981-1982) y Armando Marçal (1987-1996), los multi-instrumentistas Pedro Aznar, (1983-1985, 1989-1992), David Blamires (1987-1988, 1995-1997), Mark Ledford (1987-1988, 1995-1998), Jeff Haynes (1997-1998), Philip Hamilton (1997-1998), Richard Bona (2002-2005) y Faith Hendricksen (1986- 1999), quien además tocaba el Synclavier.

El otro proyecto es el "Pat Metheny Trio", formado por Christian McBride (contrabajo), por Antonio Sánchez (batería), y por el propio Pat en las guitarras. De la asociación con Mays, surgen los trabajos Watercolors, en 1978, y As Falls Wichita, So Falls Wichita Falls, en 1981, cuyos extractos aparecen en la película Fandango (1985).

Nativo de Kansas City, Missouri, EEUU, Metheny sacó su primer álbum instrumental, Bright Size Life, en 1975, que reinventó el tradicional sonido "jazz guitar" para una nueva generación de guitarristas. A lo largo de su carrera, Metheny ha seguido redefiniendo el género usando nuevas tecnologías y trabajando constantemente para evolucionar el potencial de su instrumento. Su sociedad, desde 1974, con el vibrafonista Gary Burton, le permitió mostrarse con una nueva forma de tocar, una mezcla de soltura y flexibilidad habitualmente reservada para músicos con una avanzada sensibilidad rítmica y armónica.

Una de las experiencias más notables de Metheny fue haber sido, a los 18 años, el profesor de música académica más joven en la historia de la Universidad de Miami. Realmente fue un niño prodigio, lo cual fue certificado después con una notable carrera artística. A los 19 se convirtió en el profesor más joven del connotado Berklee College of Music, donde también recibió un doctorado Honoris Causa, veinte años después (1996).

Una de sus particularidades fue haber sido uno de los pioneros –mucho antes de la tecnología MIDI- en la utilización del reconocido Synclavier, uno de los primeros sintetizadores y sampler, lanzado en 1975. Metheny lo usó como herramienta de composición en sus grabaciones, tal y como lo hicieron Frank Zappa, para sus discos Jazz From Hell, álbum galardonado, y Civilization, Phaze III; Jean-Luc Ponty, Sting, Génesis, Neil Young y John McLaughlin, entre otros. También ha participado en el desarrollo de varios nuevos tipos de guitarras, como la guitarra acústica soprano, la "Pikasso" de 42 cuerdas, su guitarra de jazz Signature Ibañez PM-100, y una variedad de instrumentos personalizados.

Epílogo

En ese crucero se nos abrió otro mundo, un mundo con una nueva estética. Metheny, esa misma noche, se montó en el escenario del SS Britanis, y mostró su enorme capacidad musical. Pudiera decirse que el buque se ‘hundió’ en aplausos. Quedamos boquiabiertos con sus perfomances de Letter From Home y Slip Away, con una técnica de la guitarra que no se le ve a ningún otro ejecutante en la actualidad. Su flexibilidad y visión estética lo convierten en un maestro que rebasa los límites de la lógica.

El grupo de Pat Metheny comenzó a tocar en 1977 y hoy es una de las agrupaciones contemporáneas de jazz con mayor éxito, logrando 17 Grammys por innumerables trabajos de altísima calidad. De esos galardones, ganó 7 consecutivos por igual cantidad de álbumes, lo que lo convierte en uno de los diez primeros ganadores de Grammys de todos los tiempos. Metheny ha pasado la mayor parte de su vida en gira, con una media de entre 120-240 conciertos al año desde 1974. Hoy por hoy, es una de las estrellas más brillantes del jazz y de la música en general del mundo, dedicando su tiempo a sus dos proyectos propios y con colaboraciones con otros grandes músicos. Su éxito internacional ha ido creciendo con los años, debido a la enorme carga de improvisación y composición que ha sabido mantener viva durante toda su carrera.

Al final, se bajó del barco en Salvador, Brasil, acompañado de sus amigos, y se perdió entre los pasillos de la aduana. Lo volvimos a ver en Miami y nos hizo soñar otra vez.


Blog creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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