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septiembre 06, 2009

"When The Saints": Louis Armstrong y Danny Kaye

La canción "Cuando los Santos Marchan" ("When The Saints Go Marching In") es conocida a menudo simplemente como "Los Santos". Es un himno godspell de los Estados Unidos que ha influido en muchos aspectos de la música popular. La canción es una ligera modificación, realizada en 1927, del tema del mismo nombre, que compusieran en 1896 Katharine Purvis (letra) y James Milton Black (música). Aunque se originó como un 'Spiritual', de corte evangélico, la gente hoy en día suele escucharla interpretada por una banda de jazz.
La canción es una típica marcha fúnebre de estilo sureño. En la tradición de la música de Nueva Orleans, Louisiana, a menudo llamada 'jazz funeral', un grupo toca la melodía como un canto fúnebre, mientras la gente acompaña el féretro hasta el cementerio. Luego, al regreso del entierro, la melodía a torna a un estilo más optimista, con mayor alegría, conocido como 'Dixieland'. A pesar de que la melodía aún se escucha como un 'Spiritual' lento, en raras ocasiones, a partir de mediados del Siglo 20, ha sido comúnmente interpretada como un número 'caliente' de jazz muy frenético. La canción sigue estando particularmente asociada a la ciudad de Nueva Orleans, hasta el punto de que el equipo de fútbol profesional de esa ciudad fue bautizado 'Santos de Nueva Orleans'.
La influencia de Armstrong en el desarrollo del jazz es virtualmente inabarcable. Incluso, se puede decir que a causa de su desbordante personalidad, tanto como figura pública en sus últimos años como intérprete, su contribución como músico y cantante ha podido ser infravalorada. Por su parte, Danny Kaye (18 de enero de 1913 – 3 de marzo de 1987) fue un actor, cantante, bailarín y cómico estadounidense de inmensa popularidad en las décadas de 1940, 1950 y 1960.


Blog creado por Hugo Santaromita, comentarista y escritor venezolano de jazz.

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Es Dios

"Esa lengua de fuego se abría despiadada, como urdiendo en el alma y buscando donde cabalgar. Resoplaba fuerte, escrutaba el ojo, mordía la mente y ondeaba su calor, como haciéndonos sentir que somos una miniatura, una milmilésima parte del universo. Esa lengua de fuego, creación al fin, es lo mismo que la hoja, que la piedra, que el agua, que el ave, que la hierba. Es Dios".

La compuerta de la vida

"A veces, casi inerme, entrebusco la fórmula de la vida, y encuentro una melodía que me exige respirar, profundo, restituyéndome la fe en el futuro. Sólo Dios abre la compuerta de la vida, y la música es el compás de espera a la perfección, el estadío más emocionante del ser humano".

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